Yo nací una noche de mayo de luna nueva.
Una de esas noches en la que los amantes se encuentran simultáneamente en muchas partes del planeta, se besan, se abrazan, hacen el amor y nacen los niños de la luna nueva.
Una noche como esa nací yo. Mis padres se encontraron en un callejón sin salida y como no había luna encendieron la luz de sus corazones.
De mi madre decían que era una gitana con ojos de fuego y corazón generoso, mi padre era musulmán y se había embarcado en busca de fortuna. Mi madre odiaba a los moros y se los imaginaba con sus ropajes extraños y los ojos pintados...Mi padre pensaba que todas las gitanas eran una salvajes de costumbres bárbaras...Nunca sus destinos se habrían cruzado si no hubiera sido por la noche de luna nueva...aquella noche la fortuna tiró los dados y sus miradas se cruzaron. Ya no había remedio. A mi madre le temblaron las piernas debajo de su falda de faralaes, y mi padre sintió un crujido en el pecho. La suerte estaba echada...
Se cuenta que los amores de la luna nueva son ardientes e iluminan las noches en las que la luna visita a su amante. Los niños concebidos de estos actos de amor ocurridos en estas condiciones lunares suelen desarrollar personalidades de aire, volátiles, suelen sentirse confusos acerca de su pasado y buscan desesperadamente una luz que les guíe en el cielo, por muy lejos que tengan que ir...
Por estos acontecimientos, y otros que acontecieron posteriormente me encuentro en este punto de mi vida.
MALAFLOR

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