...descansa sobre tus pies. Todo tierra por la que caminas y amas es tu casa.
viernes, 20 de enero de 2012
Y salté al vacío, y estaba muerta de miedo...
...sólo volando podría escapar, pero no había volado antes, lo había olvidado...Llegado este caso de vida o muerte recordé que podía volar... y salté al vacío.
martes, 17 de enero de 2012
Luna, lunera, cascabelera...
Las noches de luna nueva, la luna sale de ronda. Se engalana con los colores del firmamento, tintinea en las puertas de los enamorados e impregna todo el aire con un intenso aroma a jazmín.
En las noches de luna nueva, la luna se transforma en una mujer, tiene cuerpo, puede amar y seducir a los hombres. Unos dicen que vieron caminar a la luna nueva por el puerto, llevaba un vestido blanco y sus largos y negros cabellos lanzaban melodías dulces al aire...otros dicen que la vieron en los montes, que su cabello era rojo como el amanecer y su cuerpo dibujaba llamas en el oscuro cielo para tentar al sol.
Muchos son los hombres locos de amor, que juraban a gritos que la luna nueva les había visitado en las cálidas noches de verano...otros decían haberla abrazado en el gélido invierno...pero todos ellos, juraban a gritos...que preferían morir antes de olvidarla...
Muchas son las historia pero pocos los hombres que conocen la verdad...sólo la sueñan...
En las noches de luna nueva, la luna se transforma en una mujer, tiene cuerpo, puede amar y seducir a los hombres. Unos dicen que vieron caminar a la luna nueva por el puerto, llevaba un vestido blanco y sus largos y negros cabellos lanzaban melodías dulces al aire...otros dicen que la vieron en los montes, que su cabello era rojo como el amanecer y su cuerpo dibujaba llamas en el oscuro cielo para tentar al sol.
Muchos son los hombres locos de amor, que juraban a gritos que la luna nueva les había visitado en las cálidas noches de verano...otros decían haberla abrazado en el gélido invierno...pero todos ellos, juraban a gritos...que preferían morir antes de olvidarla...
Muchas son las historia pero pocos los hombres que conocen la verdad...sólo la sueñan...
El regalo de boda...
Al poco tiempo de que mis padres se encontraran y mi madre quedará en cinta de mí , mi padre volvió a embarcarse rumbo a Persia para continuar con su estirpe de comerciante en la ruta de la seda. Eran ciertas todas esas historias que mi madre había escuchado en noches frías, sobre los pueblos nómadas del desierto, que viajan a los largo de sus vidas en busca siempre de nuevos horizontes.
Mi madre era una gitana pura, sus antepasados habían llegado a España desde las Indias, adentrándose por toda Europa. Ella conocía bien sus propias tradiciones, que compartía con mi padre además del color dorado de su piel. Pero ahora, mi madre no tenía elección, debía dejar partir a mi padre... y esperar que otra noche de luna nueva...Los ojos de fuego del hombre del desierto iluminaran de nuevo la vida de la gitana morena. Ahora, mi madre, estaba embarazada. Su destino estaba ligado al mío.
Pasaron los meses y después los años, mi madre espero siempre a mi padre pero nunca doblo las piernas para sentarse, ni dejó de bailar siempre que la miraba un gitano apuesto...Pasaron muchas estaciones ante sus ojos...Un día, un día cualquiera, un hombre negro gigantesco con la apariencia de un mono y el cuerpo de un coloso apareció ante la puerta de la casa de mi madre. Portaba un caja de metal con muchos sellos de las aduanas de diferentes países. Le hizo entrega de la caja a mi madre y partió sin decir palabra.
Mi madre sonrió sin querer y su corazón se aceleró en el pecho como el aleteo de un pájaro. Dentro de la caja había una tiara digna de una diosa maya. Estaba hecha con oro tostado del Perú y engarzada con piedras preciosas de los cinco continentes. Ágatas, lapislázuli y turquesas brillaron ante los ojos fascinados de la gitana. La tiara se complementaba con un tocado de las más exóticas plumas recogidas en Sri Lanka durante el apareamiento de los papagayos reales que habitan en los bosques centenarios.
En el fondo de la caja, un trozo de papel viejo que rezaba:
"Gitana, este es tu regalo de bodas. Siempre que la lleves puesta acuérdate de la noche que hicimos el amor y yo toque tu alma que es azul y muy ligera.
Eres mi gran amor y por muy lejos que me encuentre, nunca consigo olvidar tu bravura, tu calor en el lecho y tu inmensa ternura.
Un hombre que te ama, sólo eso, Omar."
Esa noche mi madre bailó con su corona de reina a la luz del fuego. Hizo el amor con con otro hombre con los ojos cerrados y en sus labios un susurro...¡Omar...mi amor! ¡Mi moro de la morería!...
Mi madre era una gitana pura, sus antepasados habían llegado a España desde las Indias, adentrándose por toda Europa. Ella conocía bien sus propias tradiciones, que compartía con mi padre además del color dorado de su piel. Pero ahora, mi madre no tenía elección, debía dejar partir a mi padre... y esperar que otra noche de luna nueva...Los ojos de fuego del hombre del desierto iluminaran de nuevo la vida de la gitana morena. Ahora, mi madre, estaba embarazada. Su destino estaba ligado al mío.
Pasaron los meses y después los años, mi madre espero siempre a mi padre pero nunca doblo las piernas para sentarse, ni dejó de bailar siempre que la miraba un gitano apuesto...Pasaron muchas estaciones ante sus ojos...Un día, un día cualquiera, un hombre negro gigantesco con la apariencia de un mono y el cuerpo de un coloso apareció ante la puerta de la casa de mi madre. Portaba un caja de metal con muchos sellos de las aduanas de diferentes países. Le hizo entrega de la caja a mi madre y partió sin decir palabra.
Mi madre sonrió sin querer y su corazón se aceleró en el pecho como el aleteo de un pájaro. Dentro de la caja había una tiara digna de una diosa maya. Estaba hecha con oro tostado del Perú y engarzada con piedras preciosas de los cinco continentes. Ágatas, lapislázuli y turquesas brillaron ante los ojos fascinados de la gitana. La tiara se complementaba con un tocado de las más exóticas plumas recogidas en Sri Lanka durante el apareamiento de los papagayos reales que habitan en los bosques centenarios.
En el fondo de la caja, un trozo de papel viejo que rezaba:
"Gitana, este es tu regalo de bodas. Siempre que la lleves puesta acuérdate de la noche que hicimos el amor y yo toque tu alma que es azul y muy ligera.
Eres mi gran amor y por muy lejos que me encuentre, nunca consigo olvidar tu bravura, tu calor en el lecho y tu inmensa ternura.
Un hombre que te ama, sólo eso, Omar."
Esa noche mi madre bailó con su corona de reina a la luz del fuego. Hizo el amor con con otro hombre con los ojos cerrados y en sus labios un susurro...¡Omar...mi amor! ¡Mi moro de la morería!...
lunes, 16 de enero de 2012
Paraísos cercanos...
...Fue por todos estos acontecimientos, y porque hasta los 14 años no conocí mis verdaderos orígenes, que pase mi infancia sumergida en un mundo de fantasía, de ensoñaciones y realidades entremezcladas que construían un mundo lleno de sol, de arena, de cielo y de alegría. Allí me sentía segura y refugiaba mi espíritu en aquellos paraísos cercanos, que como profecías se dibujaban en mi mente como una advertencia, como un mensaje en una botella, de lo que el devenir me propondría en los días que estaban por llegar...
Las noches de luna nueva...
...Cuentan los antiguos Imohag, o también llamado "Pueblo del Velo", que en las noches de luna nueva se reunían las familias en torno al fuego. Cantaban y bailaban a la vez que daban gracias a los dioses por la riqueza de sus vidas...Cuando su corazón se hallaba abierto y en conexión con su espíritu, miraban al cielo inmenso del Sahara sin luna y entonces acontecían visiones maravillosas, podían ver todos los días felices de atardeceres y amaneceres, de noches y de mañanas que transcurrían a lo largo de sus vidas...y aquellas visiones se grababan en tu alma por el resto de los días...Y en las noches de luna nueva los Imohag se siguen reuniendo en torno al fuego, y los ancianos recuerdan a los más jóvenes cual importante es mirar fuera, mirar las señales de los cielos, los mensajes de los profetas, siempre con un pie dentro del corazón del hombre...
Cuentan los Imohag, que acontecen visiones maravillosas en los cielos, las noches de luna nueva.
Cuentan los Imohag, que acontecen visiones maravillosas en los cielos, las noches de luna nueva.
sobre mi nacimiento en luna nueva...
Yo nací una noche de mayo de luna nueva.
Una de esas noches en la que los amantes se encuentran simultáneamente en muchas partes del planeta, se besan, se abrazan, hacen el amor y nacen los niños de la luna nueva.
Una noche como esa nací yo. Mis padres se encontraron en un callejón sin salida y como no había luna encendieron la luz de sus corazones.
De mi madre decían que era una gitana con ojos de fuego y corazón generoso, mi padre era musulmán y se había embarcado en busca de fortuna. Mi madre odiaba a los moros y se los imaginaba con sus ropajes extraños y los ojos pintados...Mi padre pensaba que todas las gitanas eran una salvajes de costumbres bárbaras...Nunca sus destinos se habrían cruzado si no hubiera sido por la noche de luna nueva...aquella noche la fortuna tiró los dados y sus miradas se cruzaron. Ya no había remedio. A mi madre le temblaron las piernas debajo de su falda de faralaes, y mi padre sintió un crujido en el pecho. La suerte estaba echada...
Se cuenta que los amores de la luna nueva son ardientes e iluminan las noches en las que la luna visita a su amante. Los niños concebidos de estos actos de amor ocurridos en estas condiciones lunares suelen desarrollar personalidades de aire, volátiles, suelen sentirse confusos acerca de su pasado y buscan desesperadamente una luz que les guíe en el cielo, por muy lejos que tengan que ir...
Por estos acontecimientos, y otros que acontecieron posteriormente me encuentro en este punto de mi vida.
MALAFLOR
Una de esas noches en la que los amantes se encuentran simultáneamente en muchas partes del planeta, se besan, se abrazan, hacen el amor y nacen los niños de la luna nueva.
Una noche como esa nací yo. Mis padres se encontraron en un callejón sin salida y como no había luna encendieron la luz de sus corazones.
De mi madre decían que era una gitana con ojos de fuego y corazón generoso, mi padre era musulmán y se había embarcado en busca de fortuna. Mi madre odiaba a los moros y se los imaginaba con sus ropajes extraños y los ojos pintados...Mi padre pensaba que todas las gitanas eran una salvajes de costumbres bárbaras...Nunca sus destinos se habrían cruzado si no hubiera sido por la noche de luna nueva...aquella noche la fortuna tiró los dados y sus miradas se cruzaron. Ya no había remedio. A mi madre le temblaron las piernas debajo de su falda de faralaes, y mi padre sintió un crujido en el pecho. La suerte estaba echada...
Se cuenta que los amores de la luna nueva son ardientes e iluminan las noches en las que la luna visita a su amante. Los niños concebidos de estos actos de amor ocurridos en estas condiciones lunares suelen desarrollar personalidades de aire, volátiles, suelen sentirse confusos acerca de su pasado y buscan desesperadamente una luz que les guíe en el cielo, por muy lejos que tengan que ir...
Por estos acontecimientos, y otros que acontecieron posteriormente me encuentro en este punto de mi vida.
MALAFLOR
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