lunes, 15 de octubre de 2012

Para Souhiel de lo que queda de Malachavala...


En los albores del nuevo comienzo…

Y suena Elvis Presley en mi equipo de música en el ocaso del año 2012, y el Rey yo bailamos una vez más por los amores perdidos y por los ganados. Yo me aprieto en su regazo y él me susurra al oído ”…you are always en my mind…lonely lonely time…”  No es una cosa fácil levar un corazón negro en un cuerpo de hombre blanco…avatares del destino…caprichos del vivir.

He dedicado toda mi vida a amar desesperadamente, como en los amores de las canciones, pero también con la belleza de los amores reales. Esos duelen más que los imaginarios. Esos son de verdad. Los de las cruces en el pecho, los de los volantes salpicados de sangre de corazones desenamorados, los de las coplas, los de los tangos, los de los boleros y también los fados. Los amores de mujeres que bailan desnudas a la luz de las estrellas y de hombres misteriosos que cubren su rostro con los colores de los cielos.

Por un costado se me caen los sentimientos, como si ya no pudiese llevarlos conmigo. Por el otro costado me coso las carnes con una aguja de oro y voy construyendo un dibujo que se parece a una filigrana árabe. En el ocaso del año 2012 me encuentro enamorada por tercera vez. Y más sola que nunca.

No he tenido aún palabras para cantar las bondades de mi gran amor. No me quedaba saliva porque durante este tiempo transformaba todo el agua de mi cuerpo en lágrimas. He tenido que decírselo todo con los ojos, y con un fino hilo de plata que sale de mi pecho y se engancha al suyo. Es un hilo muy fino, el viento, la furia y la tormenta tiran de él para romperlo. Pero es el hilo de plata más fuerte del mundo.

Mi amor es sabio. Conoce las lecturas de los cielos, las palabras que dibujan las arenas y los mensajes de los vientos. Conoce la luz de los amaneceres y el brillo de las estrellas. Su amor tiene plumas blancas, azuladas en las puntas. Mi amor tiene en los ojos la luz de todos los desiertos y su piel es del color de los atardeceres. Al caminar salen de sus pies chispas de estrellas que proclaman su nombre. Tiene una risa que mueve el mundo, y cuando te mira a los ojos todo se llena de esperanza.

En el ocaso del año 2012, me enfrento a mi oscuridad en mi casa de mentira. Los techos y las paredes se me caen encima llenándome de desesperación. Yo me siento a esperar y mirando al cielo, confío. Resisto a duras penas, pero con valentía. Se me caen las lágrimas sin querer y se ha terminado el papel higiénico. Sólo la luz de mi amor atraviesa la distancia para salvarme de la noche oscura del alma…me acuna y me abraza sin la presencia del cuerpo, pero siento como me protege la fortaleza de su alma.

Para Souhiel…de lo que queda de Malachavala.



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